El pasado 26 de noviembre, la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) participó en la Asamblea General de ANFABRA, la Asociación Nacional de Fabricantes de Refrescos, en un encuentro dirigido al ámbito sectorial, empresarial e institucional, en el que la autorregulación  publicitaria se situó en el centro del debate.

AEFJ estuvo representada por Maite Francés, directora de Marketing, quien intervino en una mesa redonda para intercambiar experiencias entre  sectores con un papel relevante en materia de autorregulación. Junto a ella participaron César Tello, director general de Adigital, y moderó la mesa,  Beatriz Blasco, directora general de ANFABRA.

Durante la mesa de debate se puso de relieve la trayectoria de la AEFJ como sector pionero en el desarrollo de códigos responsables de comunicación  comercial, de hecho, fue el primer sector en desarrollar su código de autorregulación sectorial, y uno de los primeros en depositarlo en Autocontrol, así como su aportación al marco autorregulador y corregulador en España. La intervención permitió compartir aprendizajes, retos y buenas prácticas desarrolladas por el sector juguetero, como el sistema de pictogramas que sustituye a las leyendas de aviso, que pueden servir de referencia para otros ámbitos industriales y empresariales.

La jornada comenzó con una inspiradora ponencia de Silvia Álava, centrada en la evolución del cerebro desde el nacimiento hasta la  adolescencia y en cómo la publicidad impacta en ese desarrollo cognitivo y concluyó con la intervención de José Domingo Gómez, director general de Autocontrol, quien repasó la evolución de la autorregulación en España a través de ejemplos emblemáticos como el Código de Juguetes y el Código PAOS.

La participación de AEFJ reafirma su compromiso con una publicidad  responsable, especialmente en lo relativo a la protección de la infancia, y su voluntad de seguir colaborando con otras organizaciones para fortalecer la autorregulación en nuestro país como una eficiente herramienta en sectores maduros que articula el engranaje entre el compromiso social  y la responsabilidad hacia el público al que dirigen sus mensajes (máxime cuando son niños) y el derecho de las empresas a informar sobre sus productos.