El 29 de mayo AEFJ presentó ante la Conselleria la solicitud para el reconocimiento de la “Muñeca de Onil” como Indicación Geográfica, un paso decisivo para proteger y poner en valor uno de los patrimonios industriales, artesanales y culturales más representativos del sector juguetero español. La solicitud fue registrada dentro del plazo establecido, y se encuentra actualmente en fase de tramitación por parte de la administración autonómica.

Con esta iniciativa, se pretende reconocer jurídicamente una realidad ampliamente consolidada: la vinculación histórica de Onil con la fabricación de muñecas. Durante generaciones, el municipio alicantino ha sido identificado como un referente nacional en la creación, diseño y producción de muñecas, gracias al saber hacer de sus empresas, talleres, profesionales y familias vinculadas a esta actividad.

La “Muñeca de Onil” no es únicamente un producto. Representa una tradición productiva, una identidad territorial y una memoria colectiva que forma parte de la historia del juguete en España. Desde sus orígenes artesanales hasta el desarrollo industrial de marcas ampliamente reconocidas, Onil ha contribuido de forma decisiva a la evolución de la muñeca española y a su presencia en hogares de todo el país y de medio mundo.

La protección como Indicación Geográfica nace como una herramienta de cohesión, y permitiría reforzar la defensa de este nombre, preservar su autenticidad, favorecer la competitividad de las empresas vinculadas al territorio y garantizar que el reconocimiento acumulado durante décadas cuente con un instrumento jurídico adecuado. Cualquier empresa que fabrique muñecas en el área geográfica de la IG (Onil, Ibi Castalla y Biar) y que cumpla con el pliego de condiciones podrá acogerse a esta indicación.

Desde AEFJ queremos trasladar nuestro agradecimiento a PADIMA, al grupo de trabajo y a todas las personas que han contribuido a preparar esta solicitud. Este expediente es fruto de una labor colectiva orientada a proteger un legado que pertenece a Onil, al sector juguetero y a la historia industrial española.

La solicitud queda ahora en manos de la Conselleria, que deberá continuar con la tramitación correspondiente. Confiamos en que este proceso permita avanzar hacia el reconocimiento oficial de una denominación que, de hecho, ya cuenta con un profundo arraigo social, histórico y cultural.